"Está serio como un diez de queso", dijo mi mamá sobre una foto en la que apareció David. Eso fue hace varias semanas. Lo cierto es que David tiene su personalidad muy definida. Su primito, Santiago, es sólo dos meses mayor y es un dechado de risas y coquetería. ¡Es adorable! David, por su parte, es tremendamente comunicativo: desde los dos meses hace múltiples sonidos, se entusiasma con la música, gime cuando está aburrido y se arrulla cuando tiene sueño. ¡Es una delicia! Pero sus sonrisas... bueno, digamos que no las derrocha. ¡Claro que ríe! Pero no tanto como su primo y -creo que intencionalmente- lo hace mucho más cuando sólo Erick o yo lo estamos mirando. ¡Es como si estuviera de incógnito!
¡Me recuerda a la ranita de la Warner Brothers! ¿Se acuerdan? La que cantaba con un sombrero de copa y bastón delante de su descubridor, pero cuando éste intentaba mostrarla al mundo, se quedaba muda con un simple e irrituante "croa".
Ahora sonríe un poco más. Creo que el haber cumplido tres meses e ir dejando atrás la etapa más fuerte del cólico ayuda. ¡Qué misterios esconderá en esa personalidad que, como un botón de rosa, se abre tímida y lentamente, ocultando toda una gama de colores, matices y peculiaridades!
Hoy estoy angustiada porque casi no durmió en la tarde y está agotado. Ahora duerme profundamente. La idea de que esté reponiendo su cansancio me alivia, me hace querer tenerlo en mis brazos, aunque sé que está mucho mejor si lo dejo en paz en su cunita. ¡Ay, mamá primeriza! Creo que voy a tener que buscar otras cosas que hacer en estos momentos. Tal vez debería limpiar un poco nuestra casa "caóticamente hermosa".


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